Autora: Marisol Díaz
Al chocar con la atmósfera la nave se desintegró, solo la cápsula donde iba metido a modo de embrión quedo intacta al contacto con aquel terreno árido y aparentemente despoblado. Era el desierto de Utah al oeste de los EEUU.
Después de permanecer la cápsula durante un día terrestre con su forma expandida empezó a descomprimirse y fue, muy lentamente, bajando de volumen. Poco a poco la puerta se fue abriendo y empezó a salir un calor intenso del interior. El piloto, después de despertar de su letargo, tardó unos minutos en salir con mucha cautela pues no sabía lo que se iba encontrar allí.
Venía de la antigua Antra, una civilización del planeta Tierra. Este nombre provenía de la antigua Antrasia, de donde procede la raza antracina. Se trataba de una estirpe muy poderosa que conquistaba y esclavizaba a todos los seres vivos que encontraban. Pese a su poder, fueron extinguiéndose hasta que solo quedó un pequeño reducto que consiguió afincarse en otro planeta y subsistir hasta que poco a poco resurgió. A sus gobernantes se les llamaba ALTO RANGO, estos a su vez creían en un dios al que llamaban RANGO SUPREMO. En este planeta fueron reorganizándose y alimentando de nuevo sus deseos de gobernar el universo. Para ello pensaron en hacerse dueños de todo lo que la raza humana, a la que ellos conocían muy bien, les podía aportar. En aquel nuevo planeta sus ansias de poder y dominio se había potenciado.
Mandaron a la tierra a PK 1879, androide diseñado con inteligencia artificial, según un prototipo humano. Para ello utilizaron a un indigente terrícola que a su muerte nadie reclamó. Aquel ser, con aspecto de hombre y cuerpo de androide debía camuflarse entre los humanos. Su misión en la tierra consistía en reclutar seres que les sirvieran para crear una nueva raza, que ALTO RANGO dominaría en base a la doctrina de RANGO SUPREMO.
Necesitaban copiar todos los circuitos sanguíneos todas las características que tiene el genoma humano pero controlado por Android. Para ello contarían con el ADN de todos los que PK 1879 pudiera llevarse consigo.
Pensaron que todo lo que ellos habían creado de manera artificial unido a las características humanas daría como resultado una raza suprema invencible, que reinaría en todo el universo y harían de los gobernantes de ALTO RANGO seres indestructibles.
Pasaron varias horas hasta que PK1879 pudo rastrear la zona. Salk Lake City sería el punto a través del cual que se adentraría en la civilización.
Le dieron un mes terrestre —que para ellos eran nano horas—, y una vez conseguido su objetivo, como un Mesías, debería llevar a todos los adoctrinados a cruzar aquel terreno árido donde la nave que él había abandonado volvería a presurizarse y, con todos dentro, partiría a Antra.
Una vez llego a la ciudad, adoptó un nombre muy común entre los humanos: Johnny, y consiguió trabajo en una compañía de telefonía donde enseguida mostro sus habilidades tecnológicas y se ganó una intachable reputación. En pocos días tenía en su poder toda la información que necesitaba de la gente con la que trató. Todos sus compañeros en la empresa estaban obnubilados con su persona.
Él era consciente de ello y decidió realizar una reunión clandestina en la sala de juntas de la empresa con una veintena de personas, entre hombres y mujeres.
Les habló de la posibilidad de irse a otro estado y empezar una nueva vida, llena de lujos. Su trabajo consistiría simplemente en pulsar un botón.
PK1879 tenía un programa que detectaba el grado de dopamina, serotonina, endorfina y oxitocina que tenía cada individuo, así que podía saber el grado de felicidad que les generaba aquella propuesta.
La ambición de aquellos humanos, la traición, el abandono, el egoísmo, el poco apego, fueron factores que se lo pusieron muy fácil a PK 1879.
La mañana de la partida hacia la tierra prometida les hizo reunirse en el aeropuerto de capital Salt Lake City.
Tomaron el avión que fue pilotado por una persona que, bajo amenaza de PK1879, salió rumbo el desierto de Utah. Nadie reparó en el lugar que se encontraban pues PK1879 hizo forrar las ventanillas del avión. Una vez llegaron junto a la nave preparada para viajar a Antra, cruzarón una pasarela de una nave a otra sin tener contacto con el exterior.
Fue tan fuerte el poder de persuasión y la fe ciega que tenían en PK1879 que siguieron todos sus pasos sin preguntar. Cuando estaban todos en la nave donde partirían, justo antes de entrar PK1879 la puerta se cerró en sus narices.
Escuchó una voz. Era el ALTO RANGO dirigiéndose directamente a él:
—Buen trabajo Pk1879. Sintiéndolo mucho en esta parte de la historia no hay lugar para ti.

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