Gracias

Autora: Paloma López

1–2 minutos

—¿Algún antecedente familiar? —me preguntó la doctora.

—Que yo sepa, no —respondí.

Sin embargo, al llegar a casa, hablé del asunto con mi madre.

—¿No recuerdas al tío Rafael?

Por supuesto que me acordaba de él. Cómo olvidarle, le adoraba. Lloraba de risa cuando simulaba agitar su cabeza, moviéndola de un lado a otro. Me columpiaba en sus brazos, sujetándome fuertemente a él. Nunca me dejó caer. Qué feliz me sentía.

Jugando al parchís, el primer juego que me enseñó, yo siempre le recriminaba.

—Tío, es la otra casilla,

—Que sí, que sí… —me decía calmadamente,

—Tramposo —le contestaba.

En la oca tenía más precisión, ahora sé el porqué: era un tablero gigante con casillas enormes.

Me dedicó un tiempo maravilloso que aún mantengo en mi memoria. Aunque se fue cuando yo tenía siete años, iluminó el resto de mi vida. Generoso, me trasmitió el habito de la lectura, de escuchar música y de valorar los momentos, sobre todo en familia.

Ahora, querido y entrañable tío Rafael, he de tener tu misma entereza, no voy a pensar que es injusto, solo quiero pensar en ti. Gracias.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *